La Ley de Fármacos no garantiza una baja de precios y por sí sola no dará más acceso

15-05-2019
Synthon - Noticias

Alto ejecutivo cuestiona la integración vertical de las farmacias en Chile: ‘Genera un efecto económico que redunda en un desincentivo para la inversión extranjera’.

Tras su llegada a Chile en 2007 con la adquisición de Laboratorios Rider, el grupo farmacéutico holandés Synthon convirtió al país en un eslabón importante de su cadena de producción global, levantando una planta de última generación en Lampa, cuya infraestructura, equipamiento, y expansión en I+D demandó una inversión por US$ 42 millones.

La multinacional estableció un centro de alto estándar para la elaboración de medicamentos genéricos e innovadores integrados a su portafolio global. Un paso decisivo en este objetivo fue la certificación de la Agencia Europea de Medicamentos en 2013 –la primera otorgada a una productora nacional–, con lo cual realizó sus primeros envíos a la UE. Posteriormente, obtuvo las aprobaciones de Brasil y Canadá, y el mes pasado recibió al agente regulador farmacéutico de Rusia.

La compañía ha seguido de cerca la tramitación de la Ley de Fármacos II en la Cámara de Diputados, de la cual esperan que ‘tenga un articulado bien hecho que cumpla con las expectativas de empoderar a los consumidores y pacientes, así como de mayor transparencia en la forma en que se recetan y venden los medicamentos’, explica Edwin de Rooij, CEO de Synthon Generics, quien aborda dos temas claves del proyecto: la fórmula de prescripción a las personas y sus efectos en el precio y accesibilidad de esos productos

– ¿Cómo evalúa la fórmula de prescribir por Denominación Común Internacional (DCI)?

– No sólo importa el principio activo, sino que queremos que también se considere cómo los pacientes acceden a los tratamientos más adecuados y con la mejor información disponible, como la calidad del fabricante, procedencia, marca de la empresa fabricante y bioequivalencia. Es importante avanzar hacia la bioequivalencia total y entender que la equivalencia terapéutica es mejor que solo promover genéricos, una diferencia fundamental que vemos que la Ley de Fármacos 2 no aborda adecuadamente.

– ¿Cuál es el mejor sistema para un mercado como el chileno?

– El sistema más adecuado es aquel que no sólo se fija en la modalidad de prescripción (DCI o nombre comercial), sino que además cautela que las opciones sean realmente equivalentes terapéuticamente.

– Quienes defienden la prescripción por DCI señalan que favorece la oferta de medicamentos genéricos bioequivalentes más baratos que los de marca, ¿está de acuerdo?

– Es importante no confundir precio con certificación de bioequivalencia. Por un lado, al haber más actores en una misma oferta terapéutica, la mayor competencia en el mercado es la que genera precios más competitivos. A su vez, la bioequivalencia certificada no necesariamente implica menores precios, sino la seguridad para los pacientes de que el medicamento es equivalente terapéuticamente.

– En definitiva, ¿se cumplirá el objetivo del proyecto de mejorar el acceso a los medicamentos gracias la baja de precios?

– En el caso de la Ley de Fármacos 2, ella no garantiza una baja de los precios como se proyecta, porque no aborda el papel de las instituciones de salud en cuanto a la cobertura de las terapias y la promoción de mayor competencia (en la fabricación y, especialmente, en la venta en farmacias) para que disminuya realmente el gasto de bolsillo de los chilenos.

– ¿Cuál debiera ser la fórmula adecuada?

– En Chile existe espacio para seguir bajando los precios de los medicamentos y creemos firmemente que sin un rol activo del Estado en políticas claras y en educación, esta ley por sí sola no dará más acceso a los chilenos.

– Distintos estudios señalan que los precios de los medicamentos en Chile son los más altos de Latinoamérica, ¿cuál es su diagnóstico?

– Hay varios elementos. Por una parte, está el valor nominal que se relaciona con la situación macroeconómica del país y que tiene una alta incidencia en los medicamentos innovadores. Por otro lado, también influye que exista poca información disponible y transparente que motive a la competencia entre los oferentes de medicamentos, y entre las farmacias ayudando a que los consumidores puedan decidir informadamente sobre las diferentes opciones terapéuticas. Esto nuevamente nos lleva al rol clave del Estado.

– ¿Qué consecuencias tiene la integración vertical que existe entre las tres grandes cadenas unidas a empresas de distribución de medicamentos y laboratorios?

– Se genera un efecto económico que redunda en un desincentivo para inversión extranjera. Finalmente, la poca claridad al momento de evaluar una inversión a raíz de estos elementos termina impactando negativamente en el desarrollo del mercado farmacéutico.